Levantado en 1774, al igual que el de "Los Canelos", por el Gobernador don Joaquín de Espinoza y Dávalos, como punto de vigilancia en el camino del Barro, único acceso a la ciudad por el este. Su dotación estaba compuesta por cuatro soldados y un cabo que utilizaban para su defensa un pequeño mortero. Posteriormente ambos torreones se integraron a la gran línea de defensa que permitía transformar a la ciudad en una verdadera isla, es decir, rodeada por agua. Por otro lado, sirvió de prisión al Coronel Tomás de Figueroa y Caravaca.

El currículo del Coronel Tomás de Figueroa y Caravaca es de por sí interesante y en extremo relevante en el Bicentenario de la Primera Junta de Gobierno --no el de la Independencia que es el 2018.
Tomás de Figueroa nació en Estepona, España, el año 1747.

Tras haber matado a un rival de amoríos en un duelo, fue condenado a muerte, pero obtuvo la conmutación de la pena a cambio de venirse desterrado a Valdivia. Además fue degradado y en 1775 llegó a Valdivia como simple soldado raso. En 1778 fue encarcelado bajo el cargo de ladrón, aunque en realidad se hizo pasar por tal para evitar que lo vincularan con una damisela de sus amores que visitaba una noche de pasión. Durante su detención, permaneció por un tiempo en el Torreón del Barro. Eventualmente, escapó de la cárcel disfrazado de fraile, viajó a Perú y de allí a Cuba. Tras ser indultado, regresó a Chile en 1790 como capitán del batallón Valdivia, donde participó en todas las actividades militares correspondientes a la mantención del sistema de fuertes y las relacionadas con la población indígena de la zona. En 1792 estalló una rebelión de indígenas mapuches en la cual combatió. También participó en la expedición que descubrió las ruinas de la antigua ciudad de Osorno. Hacia 1800 fue ascendido a coronel y luego fue trasladado a la comandancia del batallón de Concepción.

El 1º de abril de 1811, fecha en la cual se desarrollarían las elecciones de diputados por Santiago, encabezó el Motín de Figueroa, el cual después de algunas escaramuzas, fracasó. Eventualmente fue condenado a muerte. La siguiente es la sentencia del caso, la cual se cumplió como mandaba a las 4 de la mañana del 2 de abril de 1811. En sus últimas horas, fue asistido religiosamente por el valdiviano, Fray Camilo Henríquez de la Buena Muerte.

"Vistos estos autos criminales seguidos contra Don Tomás Figueroa, por los gravísimos delitos de insurrección contra el actual Gobierno, de haber conspirado con las tropas de Concepción y otros soldados de los cuerpos de esta capital, y haber hecho fuego a otros que se hallaban guardando la plaza Mayor de esta ciudad por orden de esta Junta, dijeron los señores que la componen que debían declararle por traidor a su patria y al Gobierno; y en su virtud le condenaban a la pena ordinaria de muerte, pasándole por las armas dentro de la misma prisión en que se halla, para evitar alguna conmoción particular en las actuales circunstancias; presentándose después el cadáver al público para el debido escarmiento y satisfacción de la causa común, dándosele antes cuatro horas de término para sus disposiciones cristianas y con el consuelo de que elija el religioso o sacerdote que sea de su satisfacción. Hágasele saber a esta misma hora y ejecútesele sin embargo de recurso alguno, y con la calidad de sin embargo."
Firmaron: Fernando Márquez de la Plata, Dr. Juan Martínez de Rozas, Ignacio de Carrera, Francisco Javier de Reina, Juan Enrique Rosales, Francisco Antonio Pérez y José Gregorio de Argomedo - Secretario.
Con todo, el caso es confuso pues Chile no había declarado su independencia y, aunque soplaban aires independentistas para ponerlo metafóricamente, la Junta de Gobierno establecida en 1810 sólo tenía por objeto administrar al país mientras el Rey Fernando VII, a quien sus miembros juraban fidelidad, permaneciera prisionero de Napoleón. Las tropas que se alzaron y que se pusieron al mando de Tomás de Figueroa lo hicieron invocando al rey en vista de las tendencias independentistas de los miembros de la junta y otros ciudadanos. De hecho, Según Barros Arana, acogieron a su lider, Tomás de Figueroa, con gritos de "Viva el Rey!". Vista así la situación, resulta formalmente contradictorio que Figueroa haya sido condenado a muerte "por traidor a su patria", que era el Reino de España. Formalidades aparte, el hecho es que su alzamiento, sofocación del mismo y su juicio y ejecución sumaria, constituyen el hito inicial de la guerra entre independentistas y realistas que habría de generalizarse posteriormente con múltiples hechos que la marcan como una guerra interna altamente compleja. Así, por una parte, hubo guerra entre sectores de la élite social independista criolla, especialmente durante la Patria Vieja, con su epítome en el combate de Las Tres Acequias en 1814. Por otra, hubo guerra interna entre el bando o bandos independentistas --según quien lo comandara-- y el realista, el cual incluía tropas nacidas en Chile o criollas pro realistas al mando de oficiales españoles.

Esta doble tónica de guerra interna, entre criollos independistas y éstos contra criollos realistas a nivel de tropas, también es característica de las guerras de independencia de los demás países hispanoamericanos en alguna medida u otra. Lo interesante del caso es que el cuento de las historias oficiales, específicamente las escolares, tienden a evitar la naturaleza interna de estas guerras, especialmente en cuanto a las tropas involucradas, reduciendo todo, en última instancia, a nombres de generales y fechas.
La parte más romántica de la historia de Tomás de Figueroa es por cierto su detención en el Torreón del Barro en Valdivia, con su amada desbordando con sus lágrimas las aguas del rio del Calle-Calle y elevando suspiros hacia las alturas del torreón. Hasta el día de hoy --puesto que de inventar mitos se trata--, en el mes de abril, cuando Figueroa fue ajusticiado en 1811, aparece una rosa roja a los pies del torreón, la cual generalmente pasa desapercibida, excepto para alguna alumna de la Escuela México, a cuya entrada está el Torreón, que la ve y recoge sin entender de qué se trata, tal como recoge las enseñanzas de sus clases de historia patria. (GFW)

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Etiquetas: Valdivia, atractivos, barro, del, lugares, torreon

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